Cargando Kuna...
Cargando Kuna...
El 'pintor del puerto': retrató la vida obrera del barrio de La Boca con colores intensos y una pincelada expresiva y matérica.
Antes de ser pintor, Benito Quinquela Martín fue un pibe que cargaba carbón en los barcos del puerto de La Boca. Hijo adoptivo de una familia humilde del barrio, de chico ya respiraba hollín y escuchaba el ruido de las grúas todo el día. Nunca estudió arte de forma académica: era completamente autodidacta, y eso se nota en la fuerza casi bruta de su pintura.
Durante décadas pintó una y otra vez lo único que realmente conocía: barcos, chimeneas humeantes, estibadores cargando bolsas al hombro y las casas de chapa pintadas de colores que hoy son la postal turística de La Boca (y que, dato curioso, se pintaban con lo que sobraba de pintura naval, porque era lo que había a mano en el barrio). Usaba pinceladas gruesas, casi empastadas, y a veces directamente pintura industrial, buscando que el cuadro transmitiera el peso físico del trabajo portuario.
Su color más famoso es un naranja casi incandescente que usaba para pintar el fuego de las fundiciones y el atardecer sobre el Riachuelo. Mirar un Quinquela Martín de cerca es casi sentir el calor.
Lo que lo hace todavía más único es lo que hizo con la plata que ganó: en vez de guardarla, la invirtió entera en su barrio. Donó edificios, financió una escuela, un hospital y hasta un teatro para la comunidad de La Boca. Cuando caminás hoy por el barrio, buena parte de lo que ves -desde instituciones hasta el color de las paredes- tiene algo que ver con él.